Perfil de Deseo
Definición y base teórica
El Perfil de Deseo articula dos tradiciones contemporáneas de la sexología clínica. Rosemary Basson, en el Circular Model of Sexual Response (2000), desafía la linealidad del modelo clásico de Masters & Johnson (1966) e identifica que muchas mujeres (y muchos hombres en relaciones largas) operan en un registro de deseo responsivo: las ganas emergen después del estímulo y del contexto. John Bancroft y Erick Janssen, el mismo año, proponen el Dual Control Model: la respuesta sexual está gobernada por dos sistemas independientes, el SES (acelerador, Sexual Excitation System) y el SIS (freno, Sexual Inhibition System), cuyo equilibrio explica una gran variabilidad individual. Emily Nagoski popularizó esta arquitectura en Come As You Are (2015). El perfil combina el tipo de deseo (espontáneo/responsivo) con las sensibilidades de acelerador y freno.
Lo que sabrás sobre ti
La lectura entrega un mapa concreto y accionable de tu sexualidad:
- Puntuación en deseo espontáneo vs responsivo: tu perfil de origen del deseo.
- Puntuación en las escalas SES (Sexual Excitation System) y SIS (Sexual Inhibition System) de Bancroft & Janssen.
- Perfil emergente entre cuatro patrones típicos: alto espontáneo + alto SES, alto responsivo + alto SES, bajo espontáneo + alto SIS, o mixto.
- Contextos que aceleran tu deseo (lo que activa el SES): seguridad, novedad, comunicación verbal explícita, estimulación visual, ausencia de fatiga, entre otros.
- Contextos que frenan tu deseo (lo que activa el SIS): estrés, distracción mental, contexto físico, conflicto no resuelto, fatiga, ansiedad.
- Patrones cíclicos: cómo tu deseo varía con la etapa de vida, el ciclo hormonal, la fase relacional.
- Vocabulario concreto y desbloqueado para hablar de lo que necesitas: propuestas de frases que respetan la intimidad y evitan clichés o lenguaje clínico frío.
- Sugerencias: rituales o pequeños cambios que aumentan el SES o reducen el SIS para tu perfil específico.
Limitaciones y advertencias
El Dual Control Model tiene un soporte empírico robusto: las escalas SES/SIS de Bancroft, Janssen y Carpenter fueron validadas en miles de participantes de ambos sexos. El modelo de Basson tiene una validez clínica reconocida y fue parcialmente incorporado en el DSM-5. Advertencias importantes: el self-report sobre sexualidad es vulnerable a tabúes culturales y a la deseabilidad social; los perfiles varían significativamente con la fase relacional, el estrés, el sueño y la salud hormonal. Se recomienda una reevaluación periódica y una conversación explícita con la pareja; el perfil es un mapa de lectura provisional, siempre abierto a revisión.